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Nutrias de mar

Queremos aprovechar el Día Mundial de los Océanos para hacer un reconocimiento a nuestra aliada Alejandra Echeverri Ochoa, quien publicó un interesante artículo que los invitamos a consultar. En ENDÉMICA, estamos comprometidos con la investigación, la evolución, la protección del ambiente y el desarrollo sostenible.

Nutrias de mar ¿Tiernos animales que viven en acuarios o depredadores voraces que afectan las pesquerías?

La nutria de mar (Enhydra lutris) es un mamífero carnívoro que se encuentra amenazado por las actividades humanas. Esta especie ha sido clasificada en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) en la categoría de EN (endangered), es decir amenazada,  dado que sus poblaciones han sufrido altas tasas de caza. La nutria es una especie que habita en el océano pacífico y se encuentra distribuida desde Alaska hasta Japón y baja California. Entre los años 1743 y 1799 el comercio de las pieles de las nutrias hizo que las poblaciones de estos animales en las regiones de Alaska y Canadá fueran exterminadas.

Esta especie habita los bosques de Kelp (o Algas pardas), uno de los ecosistemas marinos más productivos, ayudando a mantener el balance de los mismos, sin embargo, estos bosques tienen un depredador y es el erizo de mar. Una nutria macho adulta puede alimentarse hasta de 500 erizos al día, por esta razón, cuando se dio la desaparición de las nutrias en el Pacífico Norte, desencadenó una propagación de erizos de mar a tal punto de desaparecer también los bosques de Kelp. Adicionalmente, al desaparecer estos ecosistemas, se acabaron las pesquerías de otro tipo de animales que utilizaban los bosques de Kelp como hábitat.

Durante 30 años, las Comunidades Indígenas del Pacífico Norte se adaptaron a este nuevo ecosistema de los desiertos de erizos, y por ende, cambiaron su sistema de pesquería que anteriormente era basado en peces, a uno basado en cangrejos y erizos. Sin embargo, en 1979, biólogos y conservacionistas en Canadá desarrollaron un proyecto de conservación con las nutrias marinas. 69 nutrias fueron reintroducidas en el Pacifico Norte con el fin de recuperar las poblaciones y evitar su extinción. Los individuos introducidos comenzaron a alimentarse de los erizos y cangrejos que había en la zona aumentaron sus poblaciones increíblemente. Hoy en día, hay aproximadamente 2000 nutrias en el Pacífico Norte y, por lo menos en Canadá, actualmente no se encuentran en categoría de amenaza según la legislación nacional (Species At Risk Act).

Por un lado, la historia de las nutrias es un éxito para la conservación y para todas aquellas personas que han enfocado esfuerzos en evitar la extinción de las mismas; Pero, por otro lado, se desató un grave problema socio-ambiental.  Las Comunidades Indígenas locales han sufrido más de $30 millones de dólares en pérdidas asociadas a la baja en la pesca de cangrejo y erizo de mar y, de hecho, han sido halladas varias nutrias de mar muertas en la zona como resultado de disparos por parte de los pescadores.

Esta historia sirve para ilustrar que el tema de la conservación cuenta con múltiples aristas. Recientemente hablamos de una conservación nueva, una conservación más social, es decir, una conservación que tenga en cuenta a las personas y a las comunidades locales. La idea de recuperar animales a toda costa solo porque tienen el derecho de existir, ya no resuena con los nuevos planes de conservación, dado que también es importante considerar los derechos, los trabajos y las prácticas culturales de las comunidades. Cómo biólogos que trabajamos en la conservación de la naturaleza es nuestro deber entender las dimensiones sociales de los problemas ambientales, propiciando trabajos interdisciplinarios con otras áreas como como antropólogos, sociólogos y psicólogos.

En mi tesis de maestría busqué entender cómo las personas en Vancouver percibían a las nutrias de mar. ¡Yo quería entender si la gente veía a las nutrias como animales buenos, bonitos y tiernos!... Ya saben, las nutrias se agarran de las manos y duermen juntas para no separarse en el mar. O si las veían como un disgusto para los pescadores, que está causando un grave problema socio-ambiental que afecta temas de justicia y preservación del patrimonio cultural.

Encontré entonces que la mayoría de las personas en Vancouver (principalmente estudiantes) tienen una imagen positiva de las nutrias. Sin embargo, también hallé que si realizo un trabajo explicativo de cómo las nutrias afectan a la pesquería y a las Comunidades Indígenas Locales, es más probable que acepten prácticas de manejo y control para las poblaciones de nutrias, tales como fuertes sonidos y restricción del acceso de las nutrias a ciertas zonas del mar, para que de esta manera se propicie también la recuperación de otras especies y con esto las pesquerías.

Creo que los problemas socioambientales tienen que revisarse caso a caso con un alto nivel de cuidado, para lograr tomar decisiones acertadas.  ¿Debemos entonces preferir salvar animales así esto implique afectar personas? ¿Tenemos que priorizar el interés y la vida humana, así esto signifique incluso la extinción de algunos animales?  Yo todavía no tengo la respuesta para esto y por eso mi investigación se basa en entender los dilemas éticos, las perspectivas psicológicas de cómo percibimos a los animales, pero obviamente, teniendo en cuenta las dimensiones ecológicas de la biodiversidad. Hay mucho por hacer y mucho por entender, y es por esto que considero que debemos ser mucho más creativos y buscar formas de coexistir en paz con otros animales. ¿Ustedes qué opinan?

Alejandra Echeverri Ochoa